Honda CB1000F: La retro que va por los nuevos pilotos

Honda CB1000F: La retro que quiere conquistar a los aprendices de motorista

¿Recuerdas esa sensación de estar ante la vitrina de una tienda de motos, preguntándote si realmente tienes lo necesario para pilotar una de cilindrada grande? Pues bien, Honda ha escuchado esa voz en tu cabeza y ha sacado la CB1000F, una retro que rompe con el típico discurso de "máquina brutales para ases del asfalto". Según Takayuki Haramoto, el responsable del proyecto en Honda, esta máquina nace específicamente para atraer nuevo público al segmento de mil cilindradas, sin renunciar a guiños nostálgicos que harán sonreír a los puristas.

La CB1000F llegará a los concesionarios españoles en febrero de 2026 con un precio de 10.599 euros, una cifra que deja con la boca abierta comparada con la competencia directa. Kawasaki Z900RS (11.499€), BMW R12 nineT (14.420€) y Triumph Speed Twin 1200 (12.695€) se quedarán atrás en la batalla del presupuesto. Pero los números no lo cuentan todo, así que vamos a desentrañar qué hay debajo de ese carenado minimalista.

Un motor que respira hondo: Los orígenes de la CB1000F

Aunque la CB1000F parece haber saltado directamente de una máquina del tiempo de los años 70 y 80, la realidad es que está construida sobre los cimientos del CB1000 Hornet, el éxito de 2025 que Honda no esperaba que fuera tan adictivo para el público general. Lo interesante aquí es que Haramoto y su equipo no quisieron simplemente hacer un Hornet con más curvas retro; querían redefinir el concepto de naked accesible.

El motor, un 998 cc de cuatro cilindros en línea, entrega 122 CV a 9.000 rpm y un par de 76 Nm a 8.000 rpm. Son números que en papel parecen modestos si los comparas con otros bichos de mil, pero aquí entra en juego un detalle que Haramoto destacó especialmente: el sonido. No es un simple rumor de escape; Honda ha trabajado intencionadamente con conductos de admisión desiguales para crear una nota más profunda y "pulsante", muy diferente al carácter más nervudo del Hornet.

Herencia visual que no pesa en el depósito

La estética es lo primero que ves, y aquí Honda no ha querido hacer trampa. El diseño bebe directamente del CB750F y CB900F originales de hace más de 40 años, esos modelos que revolucionaron el mercado cuando salieron. Pero el bodywork es minimalista, casi ausente. Un faro redondo, tanque corto y limpio, y poco más. No hay plásticos que acumulen suciedad ni carenados que conviertan una caída en un desastre de taller.

"Aunque esta CB1000F fue motivada por el 750 y el 900, queríamos crear un nuevo estándar para las naked", explicaba Haramoto en una entrevista. Y tiene razón; la filosofía aquí es que menos es más. Una máquina que parece fruto de la experiencia acumulada, no un pastiche retro mal digerido.

¿Por qué Honda apunta a los nuevos clientes?

Este es el punto clave que muchos medios han pasado por alto. Haramoto fue claro: "El objetivo principal es para los jóvenes, pero al mismo tiempo queremos que las personas que conocen la historia y el patrimonio de esta moto también estén satisfechas". Traducción del motero al motero: Honda no quiere perder veteranos, pero está cazando principiantes en el segmento de mil.

La estrategia es tan sencilla como inteligente. El CB1000 Hornet demostró que el público quiere potencia sin complicaciones, con un manejo accesible. La CB1000F toma esa receta ganadora pero la envuelve en una apariencia clásica que evoca épocas doradas del motociclismo. Para un chico de 25 años que acaba de pasar del A2 al carnet pleno, es la invitación perfecta: "Entra sin miedo, tienes todo lo que necesitas".

Diferencias clave respecto al Hornet

Aunque ambas comparten plataforma, la CB1000F introduce cambios deliberados que la hacen más «suave» y menos agresiva en el carácter. El sonido es el cambio más evidente, pero la filosofía de manejo es diferente también. Haramoto lo resumió así: "El Hornet es más rápido en reacción. Esta, en cambio, tiene más ascenso en las vueltas. Es más suave, y por tanto más fácil de conducir".

Esto es crucial. No estamos ante una máquina nerviuda que pone a prueba tu capacidad, sino ante una compañera que acompaña tu aprendizaje en el segmento de cilindrada grande. Los cambios de embrague son más progresivos, la respuesta del acelerador es más predecible, y el sonido te avisa sin asustarte.

El precio: El argumento más convincente

Con 10.599 euros, la CB1000F cuesta menos que casi cualquier alternativa seria en el mercado europeo. Eso no es casualidad; es un movimiento táctico de Honda para bajar las barreras de entrada a la cilindrada grande. Un joven que acaba de aprobar el carnet pleno mira la lista de opciones: un Kawasaki Z900RS ronda los 11.500, un Triumph está cerca de los 13.000.

De repente, la CB1000F no solo es atractiva visualmente, sino que es la opción inteligente desde el punto de vista financiero. Y esa combinación de estética retro, accesibilidad de manejo y precio competitivo es letal en la estrategia comercial.

¿Y el CB500SF? La pregunta que Haramoto evitó

Durante la entrevista, se tocó el tema del CB500SF de cuatro cilindros que Honda mostró en septiembre en la CIMA (China International Motorcycle Trade Exhibition). Muchos en Europa esperaban que llegara a EICMA en noviembre, pero no sucedió. Cuando le preguntaron a Haramoto si la marca traería el CB500SF al mercado europeo, fue directo: "No puedo decir si vamos a extender esto al mercado europeo o no".

La ausencia de confirmación es significativa. Especialmente porque un CB500SF, con sus proporciones más compactas y su compatibilidad con licencias A2, probablemente traería más nuevos clientes que el propio CB1000F. Pero por ahora, Honda juega al misterio.

El veredicto del motorista de calle

La CB1000F es indiscutiblemente atractiva, tanto visual como conceptualmente. Honda ha hecho los deberes: heredar sin pastichear, crear un carácter diferenciado respecto a su hermana Hornet, y ofrecer un precio que no duele en la cartera. Para alguien que acaba de aprobar el carnet de A, esta máquina es la invitación más honesta que puede recibir del mercado.

Dicho esto, no es una moto revolucionaria. Es una buena máquina construida sobre plataforma probada, vestida de forma inteligente y preciosista. Lo interesante está en la mentalidad detrás: Honda sabe que el futuro del motociclismo pasa por no asustar al principiante, sino por ofrecerle una experiencia accesible sin renunciar a la potencia.

¿El verdadero movimiento de Honda? Esperar a que confirmen ese CB500SF para el mercado europeo. Porque si llega, el panorama cambia completamente. Mientras tanto, la CB1000F es lo que parece: una retro honesta, bien hecha y sorprendentemente barata. Suficiente para conquistar a quien buscaba un primer paso seguro en la cilindrada grande.